Cuando tenía 11 entré en primero de E.S.O, aún lo recuerdo. Quería empezar con ansia el instituto.
En el colegio la cosa no me fue muy bien, la verdad. Nunca tuve amigos. Y no es que yo fuera antisocial o algo por el estilo, más bien todo lo contrario, siempre me ha encantado la gente y me considero bastante simpático, pero era bastante distinto a los demás niños de mi edad. No me gustaba la misma música que a ellos, ni veía las mismas películas.
Cuando entré en el instituto lo hice muy ilusionado. Era un lugar nuevo, con nuevos profesores y sobre todos nuevos compañeros. Iba a tener amigos por primera vez.
El primer día intentaba integrarme en los grupos, ser simpático y no llamar mucho la atención. Me fue bastante bien; me hice amigo de dos chicos bastante populares. Todo me iba bien, tenía amigos y era aceptado.
Hasta que un día, sin razón alguna, dejaron de hablarme. Y no solo eso, sino que ni siquiera se acercaban a mi. Y no solo mis amigos; todo el mundo me evitaba.
Estuve cerca de seis meses sin hablar con ningún compañero, ya que cada vez que lo intentaba o huían de mi o me ignoraban. Yo desconocía el porqué.
Todo esto hasta que un día, en clase de religión, estuvimos hablando acerca de la homosexualidad. Entonces, un chico de mi clase se levantó, se dirigió a la profesora y le dijo que yo era malo, porque le habían dicho que era gay. Yo molesto me levanté a defenderme y dije que no era gay, a lo que mi compañero me respondió que así no engañaba a nadie, que todos lo sabían y por eso me ignoraban.
En un acto reflejo me abalancé sobre él y comencé a pegarle en la cara y el estómago.
Recibí una expulsión de 3 días, los cuales pasé llorando.
Cuando regresé, la gente no paraba de mirarme y susurrar. A la hora del recreo entré en el baño, y allí estaba el chico al que le había pegado días atrás. Como no quería problemas intenté salir, pero otro chico no me dejó. No dejaban de llamarme maricón y de decirme que me iban a matar, y entonces me tiraron al suelo y empezaron a darme patadas. Cuando se cansaron, me levantaron y me metieron la cabeza en uno de los retretes, tirando de la cadena unas 5 o 6 veces. Yo solo sentía que me ahogaba. Al terminar, lo único que hicieron fue marcharse tras advertirme que no volviera por ahí.
Estuve cerca de un cuarto de hora intentando levantarme y llorando en el suelo. Me fui de allí antes de que acabaran las clases, cosa fácil en vedad, ya que casi nunca había nadie vigilando.
Cuando llegué a casa y mi madre me vio, comenzó a llorar. Y eso me dolió más que cualquier paliza.Tras curarme las heridas, me preguntó que por qué me habían hecho esto.
Lo único que fui capaz de decirle entre las lágrimas fue: ''Mamá, soy gay''.
Sorprendida me cogió de la mano y me dijo que por qué lloraba. Yo le dije que los demás me habían pegado por ser gay, y que eso era malo. Ella seria me agarró de la otra mano, se arrodilló hasta llegar a mi altura y me dijo ''hijo, a ti ¿te gustan los hombres o las mujeres?'' yo le contesté que las mujeres, pero que si era gay debería cambiar esto. Su contestación me sorprendió:
-Rob, desde pequeño has sido diferente a los demás, te gusta vestir de manera extraña y te preocupas por cosas que a los demás niños no les hacen ningún caso. En algún momento he pensado que eras gay, pero no lo eres. Con 4 años te llevé a un especialista para saber si tu comportamiento era normal, ¿Y sabes lo que me dijo? ''Su hijo no es gay, su hijo es un artista.''
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